Engañaron al pueblo, pero no a Dios
En tiempo de Ezequiel, la nación se había vuelto idólatra, llena de violencia y toda clase de maldad. Los profetas verdaderos les decían que se arrepientan, porque Dios estaba enojado. Si no cambiaban vendría el castigo. Pero la gente no les creía porque los otros le profetizaban abundancia y paz ¿Y qué pasó? Dios vino
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