crecimiento

Formemos una casa espiritual

A Dios no le interesan los grandes auditorios ni las bellas catedrales. Él busca adoradores, que le adoren en espíritu (Juan 4:23-24). Somos piedras vivas. Juntos podemos contruir una casa para nuestro Dios. No pretendamos sacar las piedras que él puso, porque no son perfectas. Tampoco nosotros somos santos. Mantengámonos firmes y unidos. Sostengamos, mientras

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Nadie es perfecto, pero Dios tiene planes grandes

El que escribió estas palabras fue Job. Un «hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal‘ (Job 1:1). Sin embargo se sentía sucio delante de Dios y que no había manera de limpiarse. Todos luchamos con alguna debilidad, todos tenemos cosas que dejar. Solo Jesús puede lavarnos. A veces nuestro orgullo no

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Es tiempo de madurar

Los niños espirituales hablan a veces como hijos de Dios y otras veces como hijos del diablo. Pero si somos maduros en el Señor, aprendemos a controlar la lengua, «no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.» (1 Pedro 3:9), hablamos

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Feedback

A veces nos molesta que nos corrijan cuando nos equivocamos. Pero deberíamos dar gracias porque nos ayudan a ver nuestros errores y ser mejores. En las empresas le dan mucho valor al feedback o retroalimentación. O sea la información que les permite saber qué están haciendo bien y qué hacen mal. Por eso hacen encuestas

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Inocentes como niños, pero maduros

Dios nos quiere inocentes como niños, que cuando van a la playa piensan en nadar, en jugar, en refrescarse. No tienen la mirada pervertida que solo piensa en sexo, ni tampoco buscan la oportunidad de aprovecharse del que está distraído para robar. No están comparándose con los demás. No están llenos de celos. Pero eso

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