Somos el pueblo de Dios
Somos el pueblo de Dios Leer más »
Este versículo nos anima a trabajar, pero también podemos llevarlo a lo espiritual. Queremos ver una gran cosecha de almas y Jesús dijo que «la mies es mucha y los obreros pocos». Entonces no podemos cruzarnos de brazos, esperando que otro haga el trabajo. Sirvamos a Dios con alegría porque hay recompensa para nuestro trabajo.
Si seguimos a Dios por interés, cuando no veamos sus favores perderemos el gozo, la paz e incluso la fe. Pero si lo amamos de verdad nos bastará su presencia, es más, no estaremos contentos hasta poder disfrutar su presencia. Hay un viejo dicho que decían los enamorados: «contigo pan y cebolla», o sea, si
Cuando vemos la belleza de un amanecer, o la cantidad de estrellas que nos hace acordar cuan grande y complejo es el universo, o cuando se acerca una tormenta de granizo y pensamos en su capacidad de destrucción… Todo esto nos hace recordar que nuestro Dios es grande, poderoso y sabio.
Nuestro Dios es glorioso Leer más »
Más de una vez he pensado que si Dios es amor y no hay nada que podamos hacer para que nos ame más, entonces da igual ser un pecador y arrepentirse en el último momento de vida o servirle fielmente por años. Pero Dios me enseñó que él es justo. Por eso recompensa a cada
Dios no es indiferente Leer más »
Dios cuida a los pequeños que creen en él, ya sea un niño de verdad o un niño en la fe, o sea, un recién convertido. Si alguien los hace caer, Dios lo va a castigar. Por eso dice que le conviene suicidarse atándose al cuello una piedra de molino, que era muy pesada, y
No te abuses de los pequeños Leer más »
En la Biblia suele usarse la metáfora de que la naturaleza se alegra, se entristece o clama por la conducta humana. Por ejemplo en Job 31:38 el patriarca decía: «Si mi tierra clama contra mí, Y lloran todos sus surcos». En Isaías 55:12 dice: «Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes
Alégrate del juicio de Dios Leer más »