No te abuses de los pequeños

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Dios cuida a los pequeños que creen en él, ya sea un niño de verdad o un niño en la fe, o sea, un recién convertido. Si alguien los hace caer, Dios lo va a castigar. Por eso dice que le conviene suicidarse atándose al cuello una piedra de molino, que era muy pesada, y tirarse al mar.

En esa época los niños eran muy poco estimados, no existían leyes que protegieran la niñez. Dios siempre se preocupó por los que no tienen quién los defienda. Por eso dice Salmos 68:5 “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada”. En un mundo donde prevalece la ley del más fuerte, donde los ricos pueden salirse con la suya aunque sean corruptos y las naciones más poderosas imponen las reglas a las demás, es tranquilizador saber que el Todopoderoso protege a los pequeños.

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