En una cueva de hielo

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Sustenta mis pasos en tus caminos,
Para que mis pies no resbalen. 
Salmos 17:5
Foto: Cueva de hielo, un chorro de agua cae sobre el suelo mojado. Glaciar Perito Moreno.

A veces estamos espiritualmente así: En una cueva de hielo. No vemos el cielo. Todo se siente frío y oprimido. El suelo lleno de barro es resbaloso. Puede ser que lo veamos como una aventura: Nos sentimos fuertes y creemos que podemos meternos más y más adentro de la cueva. Pero entonces empezamos a resbalar. Si nos agarramos del hielo, corta y quema. Así es estar lejos de la presencia de Dios.

Pero entonces vemos al guía que nos muestra la salida y nos da su mano para ayudarnos a caminar sin tropezar. No importa dónde estés, incluso en esa cueva de hielo, Dios te va a rescatar si lo llamas y tomas su mano.