Dios, nuestro refugio

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Porque eres la fortaleza del pobre,
del necesitado y del afligido; eres nuestro refugio contra la tormenta (...) pues como tormenta nos azota
el ímpetu de los violentos
Isaías 25:4 RVC

Foto: Árboles envueltos en la nube de tormenta. Lago Frías, Bariloche

Creo que nunca se ha hablado tanto sobre la tolerancia y la inclusión como en nuestra época. Sin embargo la violencia está en todas partes. Los pobres siguen siendo marginados, aunque se les diga palabras bonitas y hay muchos afligidos que no encuentran respuesta en las instituciones.

Pero Jesús sigue ofreciendo refugio. Él entregó su cuerpo a los que lo escupían y herían, para que nosotros tengamos paz. Él cargó su cruz hasta caer rendido y dejó que clavaran sus manos y pies, para sanar nuestras heridas. Él murió en nuestro lugar para darnos vida y vida en abundancia (Juan 10:10). Ven ahora a Jesús, entrégale tu dolor. Acepta su perdón y vas a nacer a una nueva vida.

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