Nuestro refugio y fortaleza es más alto e impresionante

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Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. 
Salmos 18:2
Foto: Cerro Fitz Roy, El Chaltén

Los cristianos podemos resistir más allá de nuestras fuerzas, porque el mismísimo Creador es quien nos presta su fortaleza. A través de su Espíritu Santo nos renueva, nos da aliento y despeja nuestro camino. Si nos rodea el peligro, nos da refugio y nos liberta de nuestros adversarios.

Majo y Dan – Al mirarte a ti