Es tiempo de adorar

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ADORADORES EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

"Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos". Romanos 14:8

Dios les reveló a los pastors y magos el nacimiento de Jesús porque ellos vivían para el Señor. No adoraban por tradición, sino en espíritu y en verdad. Daban lo mejor que tenían, se arriesgaban a que Herodes los mate.

En la época en que nació Jesús, muchos decían adorar a Dios. Estaban los que servían a los falsos dioses de los romanos, estaban los judíos que celebraban las fiestas (Pascua, etc.) por simple tradición y otros, como los samaritanos, que adoraban a Dios y a sus ídolos.

Hoy muchos celebran Navidad, pero adoran a ídolos: Baco, el “dios” del vino, Mamón el “dios” del dinero y otros ¡Cuántos ni siquiera asocian Navidad con el nacimiento de Jesús! Hay también muchos cristianos que festejan solo por tradición, no hacen ni una oración para dar gracias por los alimentos, no hay ni siquiera música cristiana en la cena navideña.

Dios conoce los corazones. El Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Así lo dijo Jesús: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. Juan 4:23-24

Cuando nació Jesús, los ángeles llevaron la noticia a los pastores y la estrella guio a los magos desde Oriente ¿Por qué a ellos? Porque servían a Dios de verdad, porque le adoraban en espíritu, no por tradición. Vemos que a los pastores no les importó la hora, si no los dejaban pasar porque ya era de noche. No perdieron tiempo, sus corazones deseaban adorar al Dios hecho hombre. Así como estaban, sin ropa de gala, sin pasar por la peluquería, tomaron un cordero de sus rebaños y fueron a Belén. Ellos no seguían ritos ni costumbres religiosas, adoraban en espíritu. “Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre”. Lucas 2:16

Los magos de oriente, en cuanto tuvieron la revelación, se dispusieron a un largo viaje. No les importó las incomodidades del camino, ni el tiempo que les llevó. Se calcula que cuando llegaron a Belén había pasado más de un año, por eso Herodes mandó matar a todos los menores de dos años, para asegurarse de que el Rey de los Judíos moriría (Mateo 2:16). Los magos se arriesgaron a que el Rey Herodes los asesinara por la noticia que trajeron sobre el Rey de Reyes que había nacido y por no decirle dónde encontrarlo. Pero ellos estaban dispuestos a vivir y a morir para Dios. Ellos adoraban de verdad.