Enfoque idealista o alegórico

Explicación

Cuando nos sumergimos en la lectura del Apocalipsis, encontramos un amplio surtido de símbolos, como cuernos, bestias, estrellas y caballos de diversos colores para comunicar gráficamente su significado. Esto ha favorecido la especulación desenfrenada y el sensacionalismo de ciertos maestros de la Biblia que manipulan los símbolos para que representen lo que ellos quieren. En oposición a esta falta de seriedad, otros se fueron al otro extremo al decir que no se puede entender en absoluto.

Este método afirma que el libro de Apocalipsis no tiene relación con ninguna serie de acontecimientos específicos de la historia, ni pasados ni futuros, sino que es más bien una expresión de los principios esenciales sobre los que Dios actúa a lo largo de la historia. El significado del texto queda en manos de la imaginación del lector. Cuando esto ocurre, las verdades de este libro se pierden en un laberinto de invenciones humanas.

El método alegórico afirma que es posible discernir que el libro habla de una lucha cósmica entre el bien y el mal, sin embargo, no se puede comprender realmente ninguno de los detalles específicos.

El idealista ve al Apocalipsis como un tipo de alegoría que habla sobre el combate espiritual que se presenta entre el bien y el mal, el cual está presente en todos los creyentes, sin importar el momento histórico en que vivan. El mensaje del libro es la seguridad dada a los santos que sufren, de que Dios finalmente triunfará. Para ello no utiliza la predicción de eventos concretos, ni pasados ni futuros.

Críticas a este enfoque

Como crítica a esta postura es importante destacar que Apocalipsis es la “revelación de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. Si es una revelación es para que se entienda. Los símbolos no carecen de significado, se refieren a algo que es literal.

Normalmente los símbolos son utilizados para comunicar de manera gráfica y concisa un significado compartido con el destinatario, por ejemplo, el símbolo de la paz o de la Cruz Roja Internacional son ampliamente conocidos. De manera similar, cuando Apocalipsis utiliza un símbolo espera que el lector lo reconozca de otra historia bíblica. Por ejemplo, Apocalipsis 11 compara las ciudades con “Sodoma y Gomorra” recordándonos las características de estas ciudades y su destino, sin necesidad de dar más detalles.

La clave para interpretar el Apocalipsis se encuentra en la misma Biblia. Las múltiples referencias a todo el resto de las Escrituras que encontramos en él no son por capricho, ellas nos dan la base para su correcta interpretación. En algunos textos la explicación está unos versículos más adelante, como el caso de los siete candelabros y las siete estrellas, los cuales Jesús explica que representan las iglesias y sus ángeles (Apocalipsis 1:13,16 y 20). Otros símbolos no son tan fáciles de interpretar.

El hecho de negar cualquier cumplimiento histórico específico implica que la historia de la humanidad no se dirige a ninguna consumación concreta. Por ejemplo, la Segunda Venida personal de Cristo a este mundo, la resurrección final de los muertos, el juicio ante el gran trono blanco, no son hechos literales futuros, sino que ocurren constantemente en un ciclo repetitivo en cada generación.

Destrucción de Sodoma y Gomorra

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