Dios no quiere ritos y prácticas vacías

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EL AYUNO VERDADERO

El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa, y no dejes de socorrer a tus semejantes.
Isaías 58:6-7

Foto: escultura de aborigen cargando peso, de rodillas. Paseo de los artesanos. Ushuaia.

A lo largo de la historia, el hombre quiso conseguir beneficios de Dios sin cambiar de vida. Cuando los primeros hijos de Adán y Eva presentaron sus ofrendas al Creador, Caín estaba tan vacío de amor por su hermano, que terminó matándolo por celos. Y así seguimos…

El profeta Isaías recibió este mensaje divino, para explicarle al pueblo que de nada vale ayunar si no tenemos justicia y amor. Ayunos, ofrendas, incluso las oraciones no conseguirán favor de Dios si dejamos de lado lo más importante. Jesús dijo a los religiosos: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.” (Mateo 23:23)