Abre tu corazón. “¡Oh, queridos amigos corintios!, les hemos hablado con toda sinceridad y nuestro corazón está abierto a ustedes. No hay falta de amor de nuestra parte, pero ustedes nos han negado su amor. Les pido que respondan como si fueran mis propios hijos. ¡Ábrannos su corazón!” 2 Corintios 6.11-13 NTV

Abre tu corazón a los hermanos

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¿Qué mantiene cerrado tu corazón? ¿Desconfianza, temor, una actitud calculadora, celos? Quizás ni tú mismo lo sepas realmente. Mira adentro, con honestidad y fíjate qué impide darte permiso para amar.

Sé que no todos lo merecen. Sé que hay gente que no sabe cómo tratarte. Gente que olvida lo que hiciste por ellos, que da por hecho que te sentís cómodo a su lado, que esperan que los veas como padres o hermanos sin saber lo que significa para ti un padre, una madre, un hermano.

Que no sepan cómo amarte no es solo SU culpa ¿sabes? Tienes que hablar con ellos, con franqueza pero amablemente. Enseñarles. Y aprender. Sí, porque todavía no sabes amar como Cristo nos enseñó. Cuando aprendimos a caminar nos caímos muchas veces, pero no nos quedamos en el suelo, lo volvimos a intentar ¿Y quién aprendió a leer, a hacer cuentas, a manejar, lo que sea, sin equivocarse?

Dale un respiro a tus emociones. Abre tu corazón e inténtalo de nuevo. Y otra vez, si es necesario. Pide a Dios que te ayude, que te defienda si quieren aprovechase de ti, que te sane si remueven viejas heridas, que te dé sabiduría para saber cómo hablar sin lastimar.

Dios te ama con amor fiel y verdadero. Siempre disponible pero sin invadir tu tiempo. No se cansa de esperar. Ábrete primero a este Amor con mayúscula, que te lo ofreció cuando eras su enemigo, cuando ni siquiera creías que existía. Su amor será la semilla que hará crecer un amor maduro y firme para brindar también a otros.

Abre tu corazón. Recibe el amor que te dan, aunque sea imperfecto. Abre tu corazón, da tu amor, aunque sea escaso. Ya verás que es posible conocer la dicha de ser amado.

Abre tu corazón. “¡Oh, queridos amigos corintios!, les hemos hablado con toda sinceridad y nuestro corazón está abierto a ustedes. No hay falta de amor de nuestra parte, pero ustedes nos han negado su amor. Les pido que respondan como si fueran mis propios hijos. ¡Ábrannos su corazón!” 2 Corintios 6.11-13 NTV

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