Apocalipsis pertenece al género profético y también al apocalíptico. Es profético, porque contiene la palabra directa del Señor dada a través de un profeta, en este caso Juan. Es apocalíptico porque revela un misterio mediante un lenguaje altamente simbólico, para un público que atraviesa momentos especialmente turbulentos, describiendo acontecimientos presentes y futuros caracterizados por grandes cataclismos, con el fin de brindar consuelo y fortalecer la fe del remanente fiel del pueblo de Dios.
La mayor parte del libro está escrito en un lenguaje figurado, metafórico, simbólico. Procurar interpretar el Apocalipsis como si fuera un libro de narración histórica nos llevaría a conclusiones erradas. El significado de los símbolos debe buscarse en el contexto inmediato, pero también en otros pasajes de las Escrituras. Aunque no cita directamente los textos, su autor hace numerosas alusiones al Antiguo Testamento. Algunos ejemplos son: el sello de Dios en la frente (Ezequiel 9:1-6); los dos testigos (Zacarías 4:1-14); las plagas (Ex. 7 – 11); la caída de Babilonia (Jeremías 51); etc. Estas referencias son de gran ayuda para comprender los símbolos empleados. El valor del libro del Apocalipsis no es que proporcione mucha información nueva, sino que toma las profecías dispersas por todo el Antiguo Testamento y las pone en orden para que se pueda comprender el marco y la secuencia de los acontecimientos descritos por los profetas1.
El análisis del contexto histórico en que se escribió es sumamente importante en el género apocalíptico, pero al considerar la época en que se espera el cumplimiento de las profecías se requiere estudiar también el desarrollo histórico posterior y considerar el probable escenario de los siglos venideros.

Todo el libro de Apocalipsis es difícil de entender. Las diversas interpretaciones dieron lugar a cuatro enfoques: el enfoque idealista, el enfoque preterista, el enfoque historicista y el enfoque futurista.
1. El Enfoque Idealista (eventos simbólicos)
Según este enfoque, sólo simboliza la lucha permanente entre el bien y el mal durante la era de la iglesia hasta que Cristo regrese. El mensaje del libro es la seguridad dada a los santos que sufren, de que Dios finalmente triunfará. Para ello no utiliza la predicción de eventos futuros, ni utiliza símbolos que se puedan relacionar con personas o hechos concretos, sino que recurre a una alegoría del combate entre fuerzas espirituales del bien y del mal.
2. El Enfoque Preterista (eventos pasados)
Entiende que estas visiones describen eventos reales que ocurrieron en el tiempo del apóstol Juan, principalmente durante los reinados de Nerón y Domiciano. De acuerdo a este enfoque la segunda venida de Cristo se produjo durante la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C. También el gran día de la ira de Dios ya ha tenido lugar.
3. El Enfoque Historicista (eventos pasados y presentes)
Su interpretación es que estos capítulos se refieren a hechos reales que han tenido lugar desde el comienzo de la iglesia y continúan hasta nuestros tiempos. Ve en Apocalipsis una profecía de la historia de la iglesia. Busca eventos, naciones y personajes concretos que encajen con los relatos simbólicos del libro. La identificación más importante es la de la bestia y la del falso profeta con el Papado en sus aspectos políticos y religiosos.
4. El Enfoque Futurista (eventos futuros)
De acuerdo con el enfoque futurista las visiones se refieren a un período inmediatamente anterior a la segunda venida de Cristo, al final de los tiempos. Hay dos posturas: La interpretación futurista extrema (dispensacionalismo) y la opinión futurista moderada. La premisa dispensacionalista afirma la existencia de dos programas divinos diferentes: uno para Israel y otro para la iglesia.
Nota
1. Para ayudar a la interpretación puede descargar esta infografía con los acontecimientos del Apocalipsis descritos en otros pasajes de la Biblia:
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Referencia a pasajes del Antiguo Testamento.
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