Solo Dios tiene la llave para salir

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La autoayuda y la determinación no son suficientes

Si yo dijere: Olvidaré mi queja,
Dejaré mi triste semblante, y me esforzaré,
Me turban todos mis dolores;
Sé que no me tendrás por inocente.

Job  9:27-28
Foto: libros de autoayuda. San Juan

Esta reflexión me la dio el Señor para dos situaciones:

  1. Los cristianos que están pasando por momentos de dolor. Ir.
  2. Los que luchan contra sus debilidades. Ir.

1

¿Ya no puedes sonreir?

¿Estás en una situación de la que no puedes salir? ¿Los días grises parecen interminables? Decidiste no rendirte, sigues luchando, con una mentalidad positiva, repites las promesas de Dios que un día te hicieron vibrar de gozo… Pero no pasa nada. Ya no te quedan fuerzas.

El dolor en tu corazón te lleva a cuestionarte. Te invaden pensamientos amargos, quejas contra el mundo y contra Dios. Las palabras de resentimiento son como un dique a punto de romperse: ¿Por qué permite Dios esto? ¿Por qué a mí? ¿Hay una razón para lo que me pasa?

Dios no nos prometió una vida fácil sino una vida con propósito. Los cristianos no vivimos en un jardín de rosas sino en un frente de batalla ¡Pero tenemos al Todopoderoso de nuestro lado! Las situaciones que vamos a atravesar son imposibles de superar para nosotros ¡Pero es Dios el que nos conduce hasta la salida1, el que nos presta su sabiduría2, nos da sus dones sobrenaturales3 y su potente fuerza4!

¡BÚSCA A DIOS Y LO ENCONTRARÁS! Busca la llenura del Espíritu Santo y te llevará a lugares espaciosos, un descanso tras la tormenta. Cuando atravieses este proceso, serás más fuerte, tu fe habrá crecido y podrás ser promocionado a nuevos niveles ¡Adelante! ¡La victoria te espera del otro lado! Busca al que tiene la llave, busca al que te ama y que quiere verte brillar.


1 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios”. (Romanos 8:14). “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13).

2 “porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.” (Lucas 21:15). “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.” (Juan 14:26).

3 “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.  A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” (1 Corintios 12:8-12).

4 “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Colosenses 1:11).

2

¿No puedes vencer tus debilidades?

Parece que no hay manera de vencer tus debilidades y el ataque del enemigo. Buscas consejo, te esfuerzas por ser un “buen cristiano” o una “buena cristiana”. Pero no puedes. Aunque declaras que eres libre, que eres perdonada o perdonado, sientes que el pecado está ahí, dentro tuyo. Una mancha negra imposible de borrar.

¿Cómo salir? ¿Cómo abrir esa puerta que lleva a la verdadera libertad? ¿Hay una llave?…. ¡Hay una llave! Si recibiste a Jesús en tu corazón, Él te sacará. Él tiene todo poder. Él puede romper cualquier cadena. Él vino para dar libertad. Y está en ti a través del Espíritu Santo.

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

Lucas 4:18

Jesús te ama, acepta su amor. Confiesa tu pecado, confiesa tu impotencia para ser libre y acepta su gracia. A los humildes oye Jehová.