Que tu fuego no se apague

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Vivíamos preocupados.
Dejando de orar, cantar, de servir a Dios.
Pero los que creemos en Cristo sabemos que su sangre en la cruz se llevó todos los motivos por los cuales nos preocupamos.
1 Samuel 3.3
Éxodo 27.20-21
Tu fuego y las ganas no deben apagarse .
La preocupación, la tristeza, la desesperanza van a venir, aún cuando pasan los años y no cumplimos nuestras metas, nuestros sueños.
Antes que nuestra lámpara se apague, Dios nos está hablando.
Constantemente debemos revisar

nuestro aceite.
2 Timoteo 1.6
Es nuestra responsabilidad avivar el fuego que hay en nosotros.
El amor hacia Dios no se debe enfriar.
La palabra se está cumpliendo.
Tenemos encender el fuego para poder alumbrar. Pr. Se

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