Nabucodonosor era el rey del imperio más grande de su época. Un día mientras se paseaba por su palacio empezó a alabarse a sí mismo: «¡Miren qué grande es Babilonia! Yo construí esta ciudad con mi poder. ¡La he hecho capital de mi reino para mostrar lo grande que soy!» entonces Dios le habló desde el Cielo y en ese mismo momento perdió el control de su reino y de su propia mente pues se volvió loco, fue alejado de la gente y empezó a comer pasto como el ganado. El profeta Daniel se lo había advertido, pero no hizo caso.
Que no te suceda lo mismo. Todo lo que tienes no es por tu fuerza, ni tu inteligencia, ni tu habilidad. TODO se lo debemos a Dios.
