Introducción
La historia de Israel durante el periodo bíblico está profundamente relacionada con los imperios de la época. Los israelitas, habitantes de los antiguos reinos de Israel y Judá, se convirtieron en una potencia regional en la Edad del Hierro, pero fueron conquistados por el Imperio Asirio en el 722 a.C. y luego por el Imperio Babilónico, que destruyó Jerusalén y llevó a los judíos al exilio en el Cautiverio de Babilonia. Estos eventos reflejan la influencia de los imperios en la historia de Israel y su impacto en la identidad y la cultura del pueblo israelita.
Los protagonistas de las historias bíblicas no vivieron aislados del mundo. Abraham vivió en territorios controlados por los cananeos, José y Moisés pasaron gran parte de sus vidas en la corte egipcia, David luchó contra los filisteos y trató con los fenicios, los profetas advirtieron al pueblo durante la expansión asiria y babilónica, después de años de haber sido llevados cautivos a esas naciones extranjeras, regresaron a su tierra bajo el dominio persa con el liderazgo de Zorobabel, Esdras y Nehemías.
Mesopotamia
Antes de la formación de Israel, en el Cercano Oriente había ciudades con su propio gobierno, templos y palacios, ya existían sistemas de escritura y se habían desarrollado rutas comerciales que unían los países. Las civilizaciones más antiguas se ubicaron en Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, actualmente Irak y parte de Siria y Turquía. Allí surgieron culturas avanzadas como los sumerios, acadios, babilonios y asirios, quienes desarrollaron la escritura cuneiforme, sistemas de irrigación y códigos legales como el de Hammurabi.
Egipto
Durante la Edad de Bronce tardía Egipto controló gran parte de Canaán. Ubicada en el noreste de África, a lo largo del río Nilo, esta civilización se benefició de tierras fértiles para la agricultura. Los egipcios tenían ingenieros que construyeron pirámides, templos y canales de riego, también médicos y escribas que utilizaban la escritura jeroglífica. Abraham y Jacob acudieron a Egipto en tiempos de hambre. Sus descendientes fueron oprimidos en tiempos de Moisés, hasta que salieron tras las 10 plagas. Salomón se casó con la hija del Faraón, manteniendo contacto diplomático. Años más tarde, Sisac invadió Judá y los profetas advirtieron muchas veces que no debían buscar ayuda en Egipto para defenderse de Asiria o Babilonia, pero no fueron escuchados.
Lo que se conoce históricamente. Las cartas de Amarna muestran a gobernantes cananeos escribiendo al faraón en el siglo XIV a.C. La estela de Merneptah, de fines del siglo XIII a.C., contiene la referencia extrabíblica más antigua generalmente aceptada a un pueblo llamado Israel en Canaán. La fecha y la reconstrucción histórica detallada del éxodo continúan debatidas; no existe una inscripción egipcia conocida que narre ese acontecimiento tal como aparece en Éxodo.
Hititas
Los hititas formaron un reino y después un imperio en Anatolia durante la Edad del Bronce. Su capital fue Hattusa, en la actual Turquía central, y su lengua indoeuropea se escribió principalmente en tablillas cuneiformes. En su apogeo controlaron gran parte de Anatolia y el norte de Siria.
Los hititas son mencionados en la Biblia en varias ocasiones: Efrón el hitita vende a Abraham la cueva de Macpela; Urías el hitita sirve en el ejército de David; y algunos textos colocan hititas entre los pueblos de Canaán.
Lo que se conoce históricamente. Los archivos de Hattusa confirmaron la existencia de una gran potencia hitita, desconocida para muchos estudiosos antes de las excavaciones modernas. Sin embargo, no todos los “hititas” bíblicos deben identificarse automáticamente con ciudadanos del imperio anatolio. El término pudo aplicarse también a grupos sirio-anatolios posteriores o funcionar como una designación tradicional dentro de las listas de pueblos cananeos.
Asiria
Los asirios construyeron un estado militar y administrativo con centros como Asur, Kalhu y Nínive. El Imperio neoasirio, especialmente entre los siglos IX y VII a.C., dominó el antiguo Cercano Oriente mediante campañas, tributos, gobernadores y deportaciones.
Israel y Judá aparecen en registros asirios. Acab participó en la coalición contra Salmanasar III en Qarqar; Jehú pagó tributo; Tiglat-pileser III redujo el reino del norte; y Samaria cayó después del sitio iniciado bajo Salmanasar V y atribuido por Sargón II a su propio reinado. En 701 a.C., Senaquerib devastó Judá y conquistó Laquis, aunque Jerusalén no fue tomada.
Lo que se conoce históricamente. El Obelisco Negro representa a un enviado de Jehú; los anales de Tiglat-pileser III mencionan reyes israelitas y judíos; los relieves de Laquis muestran el asedio de 701 a.C.; y el prisma de Senaquerib describe a Ezequías encerrado en Jerusalén “como un pájaro en una jaula”. Las fuentes asirias celebran la campaña, pero no afirman que Senaquerib conquistara Jerusalén.
Imperio babilónico
Babilonia era una antigua ciudad y centro cultural de Mesopotamia. El período decisivo para la Biblia fue el Imperio neobabilónico, fundado por Nabopolasar y llevado a su apogeo por Nabucodonosor II entre finales del siglo VII y el VI a.C.
Nabucodonosor conquistó Jerusalén en 597 a.C., depuso a Joaquín y deportó a miembros de la élite. Tras otra rebelión, la ciudad y el templo fueron destruidos en 587/586 a.C. El exilio transformó la vida de Judá, su reflexión teológica y su forma de preservar la memoria nacional.
Lo que se conoce históricamente. Una crónica babilónica registra la campaña de 597 a.C. y la captura de Jerusalén. Tablillas administrativas de Babilonia mencionan raciones entregadas a Joaquín, rey de Judá, y a sus hijos. La destrucción de Jerusalén también dejó niveles de incendio y colapso arqueológico. Las fuentes externas no explican el significado religioso del exilio; esa interpretación pertenece al testimonio bíblico.
Imperio persa
Los persas aqueménidas construyeron un imperio desde Irán que se extendió desde Asia Central hasta Egipto y el Mediterráneo. Ciro II conquistó Babilonia en 539 a.C.; Darío I organizó el territorio en grandes provincias y desarrolló caminos y administración imperial.
La conquista persa puso fin al dominio babilónico. Judá formó parte de la provincia imperial conocida como Yehud, dentro de una administración regional más amplia. Esdras presenta un decreto de Ciro que autorizó la reconstrucción del templo. Bajo Darío se terminó el segundo templo; Ester se desarrolla en la corte persa; y Esdras y Nehemías actuaron durante el período de Artajerjes.
Lo que se conoce históricamente. El Cilindro de Ciro describe la restauración de santuarios y estatuas divinas en Babilonia y otras regiones. No menciona a Judá ni reproduce el decreto de Esdras, pero muestra que la repatriación y restauración de cultos era compatible con la política imperial. La cronología exacta de algunas misiones de Esdras y Nehemías sigue siendo discutida.
