Que el Espíritu no se apague

En la época de Moisés los sacerdotes debían asegurarse de que las lámparas no se apagaran, porque representaban al Espíritu de Dios. A nosotros nos toca cuidar que el Espíritu Santo que vive en nosotros no se apague. Oremos, adoremos, seamos fervientes en buscar su presencia, su llenura.

Consigue una provisión abundante de aceite

“Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas.” Éxodo 27:20

Que el Espíritu no se apague