Cuando en la ruta se acerca una zona de peligro, a veces no basta con poner un cartel. Hay gente que no les hace caso: Se adelanta en las curvas, sobrepasa la velocidad límite y no frena cuando debería… Por eso, para evitar accidentes y salvar vidas, es necesario hacerlos frenar a la fuerza.
Cuando la Biblia nos aconseja que no hablemos mal ni digamos mentiras es por nuestro bien. Para evitarnos problemas y sufrimiento. No seamos como esos conductores que necesitan una rampa de frenado, porque no hacen caso a las advertencias.
«…el que abre mucho la boca, busca que se la rompan.»
Proverbios 17:19b NBV
