Escucha a tu hermano “Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.” 1 Corintios 12:25

Que se preocupen los unos por los otros

Cuando andamos mal ¡Cuánto deseamos que se acuerden de nosotros!

Pero es difícil “poner la oreja” para que el que está triste, preocupado o enfermo nos cuente todo lo que siente, lo que está pasando por dentro. Una vez lo hacemos, al otro día nos cuesta pero lo escuchamos ¿Pero cuánto tiempo estamos dispuestos a darle? ¿Y cuánto tiempo pasamos delante de Dios intercediendo por ella o él?

Dios quiere que nos preocupemos y nos ayudemos como los miembros de un cuerpo. Si nos duele un pie o una muela no nos aburrimos de su dolor (esa especie de queja o lamento), tratamos de que sane. Estamos atentos. Así debe ser con nuestros hermanos.

Escucha a tu hermano
“Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.” 
1 Corintios 12:25